Alzheimer Y Pandemia Covid-19
La
situación de pandemia debida al COVID-19 y las medidas asociadas al Estado de Alarma decretado, han supuestos
cambios en la vida diaria de todos nosotros, y por
supuesto, también en los enfermos de Alzheimer y sus cuidadores.
La limitación obliga a
todos a permanecer en casa. En primer lugar hay que pensar que tal vez la
persona no entienda por qué no puede salir de casa, o por qué ahora no ve a
personas que anteriormente acudían a visitarle, o no entienda que ahora debe lavarse
las manos con más frecuencia y hay que ser más cuidadoso con la ropa, el aseo o
la higiene a la hora de comer. Hay que tratar de explicarle la nueva situación, adaptando los
mensajes a su capacidad cognitiva, y teniendo en cuenta las recomendaciones
generales para la comunicación con el enfermo de Alzheimer: tratar siempre de
orientarle y crear la menor incertidumbre posible, y nunca discutir con él o ella.
Prevención
de riesgos
Sabemos
que la infección por el nuevo coronavirus es más grave en personas vulnerables, y los
enfermos de Alzheimer lo son, por tanto las medidas de
prevención deben extremarse en ellos.
En
primer lugar estarían las medidas de protección general, para ésta y otras
infecciones, que, como nos recuerdan, consisten en el lavado frecuente de manos, evitar los contactos cercanos con
otras personas manteniendo una distancia de seguridad, evitar tocarse la cara y los ojos con
las manos, utilizar pañuelos desechables,
toser sobre el brazo y utilizar
siempre el tapabocas. La finalidad de estos consejos es minimizar las posibilidades de contagio.
Las personas que estén en contacto con el paciente con Alzheimer deben ser
extremadamente cuidadosas para no transmitir la infección.
En
el caso de cuidadores con
síntomas respiratorios, o, por ejemplo, en personas de riesgo como
inmunodeprimidos, o trabajadores de los cuidados domiciliarios que acuden a
varios domicilios, puede ser recomendable utilizar una mascarilla y guantes para evitar contagios.
El paciente también debe cumplir estas normas,
y es bueno tener disponibles envases con solución hidroalcohólica, toallas y
pañuelos desechables, que estén localizables para la persona, y practicar con
ella como usarlos.
Es
posible que la persona con Alzheimer haya estado en contacto con un infectado o
se haya contagiado, por lo que si se encuentra con buen estado general y con
pocos síntomas, entonces hay que extremar las
medidas de higiene y las de confinamiento domiciliario,
evitando salir de la habitación y, si es posible, utilizando un cuarto de aseo
solo para él.
¿Cómo
organizar el día a día en el domicilio?
Las rutinas son una de las mejores herramientas para
el cuidado del paciente en el domicilio. Es importante mantener siempre los
mismos horarios: levantarse y acostarse a las mismas horas, al igual que
mantener un horario más o menos fijo para las comidas.
Con
base a estos horarios se pueden organizar las diferentes actividades. En las
actuales circunstancias no es posible incluir salidas a la calle o paseos,
pero no por eso hay que dejar de hacer
algún tipo de ejercicio físico, y hay que intentar que la
persona con Alzheimer mantenga el contacto con otras personas, familiares,
amigos o vecinos. Afortunadamente, ahora es posible utilizar herramientas informáticas, smartphones y tablets para
tener conversaciones a distancia y ver a nuestros interlocutores.
La
rutina diaria que hay que distribuir a lo largo
de la jornada incluye: aseo (ducha, cepillado
de dientes, etc.), comidas (desayuno,
almuerzo, comida, merienda, cena), lavado de las manos frecuente, realizar
algunas tarea de orientación,
por ejemplo, ya que no es posible salir a la calle, comentar desde una ventana
o una terraza lo que vemos desde allí, lectura o ver fotografías, y otras actividades de estimulación cognitiva, colaborar
en tareas de la casa, como prepara la comida, ordenar la ropa o cuidar plantas,
escuchar música, llamadas a familiares.
No
es necesario ser estricto, pero puede ser útil para los cuidadores hacer una
tabla para distribuir las
diferentes actividades a lo largo del día y de la semana,
teniendo en cuenta las que se repiten mañana y tarde, o las que se pueden hacer
o no a diario.
Y no olvidar nunca que el cuidador debe mantener también sus propias medias de protección y contar con ayuda para sus propias necesidades, porque solo así podrá dar un cuidado de calidad al enfermo de Alzheimer.
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