Características Neuropsicológicas Del Alzheimer
En la enfermedad de
Alzheimer la degradación de estructuras empieza en los lóbulos temporales y
parietales, para ir a lo largo del curso del trastorno avanzando hacia el
frontal y poco a poco hacia el resto del encéfalo. Con el tiempo se reduce la
densidad y masa neuronal, dilatándose los ventrículos para ocupar el espacio
dejado por la pérdida neuronal.
Otro aspecto de
gran relevancia es la presencia en el citoplasma neuronal de ovillos
neurofibrilares y placas de betaamiloide, que obstaculizan los procesos
sinápticos y provocan un debilitamiento de las sinapsis.
Causas
desconocidas
La investigación de
este tipo de demencia ha intentado dar una explicación a cómo y por qué surge
la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, aún no se tienen evidencias de por
qué aparece.
A nivel genético se
sospecha de la participación de mutaciones en el gen APP, de la proteína
precursora de amiloide, así como en el gen ApoE, vinculado a la producción de
proteínas que regulan el colesterol.
La disminución del
nivel de acetilcolina cerebral provoca la degradación de las diversas
estructuras, estando basados los tratamientos farmacológicos en combatir dicha
reducción. Aparece una atrofia cortical de inicio temporoparietal que termina
generalizándose con el tiempo al resto del sistema nervioso.
Factores de
riesgo
Las causas de la
enfermedad de Alzheimer siguen siendo a día de hoy desconocidas. Sin embargo,
existen una gran cantidad de factores de riesgo que deben tenerse en cuenta a
la hora de realizar tareas de prevención.
Uno de los factores a tener en cuenta es la edad
Como la mayor
parte de las demencias, la producida por la enfermedad de Alzheimer tiende a
aparecer a partir de los 65 años, si bien existen casos de inicio aún más
temprano.
Interviene también
el nivel educativo o, mejor dicho, la actividad mental del individuo. Y es que
a mayor ejercicio mental mayor resistencia y fortaleza de las conexiones
neuronales. Sin embargo este efecto, si bien es positivo dado que retrasa el
avance de la enfermedad, puede dificultar la identificación del problema y su
tratamiento.
Otro de ellos es el historial familiar
Si bien la enfermedad de Alzheimer no suele
transmitirse genéticamente (salvo alguna variante concreta), sí que es cierto
que casi la mitad de individuos con este problema tienen algún familiar con
este trastorno.
Por último también
debe tenerse en cuenta la historia vital del paciente: Al parecer el consumo de
tabaco y de dietas ricas en grasas pueden favorecer su aparición. Del mismo
modo, una vida sedentaria y con altos niveles de estrés potencia la
probabilidad de aparición. La presencia de algunas enfermedades metabólicas
como la diabetes o de hipertensión resultan elementos facilitadores de la
enfermedad de Alzheimer.
Tratamientos
A día de hoy la
enfermedad de Alzheimer sigue siendo incurable, basándose el tratamiento en la
prevención y retraso del deterioro cognitivo.
Tratamiento farmacológico
A nivel
farmacológico tienden a emplearse diferentes inhibidores de la
acetilcolinesterasa, una enzima que degrada la acetilcolina cerebral.
De este modo, se logra que la acetilcolina se encuentre durante más tiempo
presente en el cerebro, prolongando su funcionamiento óptimo.
Concretamente se
usa el donepezil como tratamiento en todas las fases de la enfermedad de
Alzheimer, mientras que en las etapas iniciales suele recetarse rivastigmina y
galantamina. Estos medicamentos han demostrado ser capaces de retrasar el
avance de la enfermedad alrededor de medio año.
Tratamiento psicológico
A nivel psicológico
suele emplearse la terapia ocupacional y la estimulación cognitiva como
principales estrategias para frenar el ritmo del deterioro. Asimismo, la
psicoeducación es fundamental en los primeros compases de la enfermedad, cuando
el paciente es aún consciente de la pérdida de facultades.
No es infrecuente
que los individuos a los que se indica que se padece una demencia sufran
episodios de tipo depresivo o ansioso. De este modo, el clínico debería evaluar
el efecto que tiene sobre el sujeto la notificación del problema.
Se ha de trabajar
también con el entorno familiar, asesorándoles de cara al proceso de deterioro
que va a seguir el paciente, su pérdida de autonomía e indicando estrategias
válidas para afrontar la situación.
Prevención
Teniendo en cuenta
que las causas de la enfermedad de Alzheimer son todavía desconocidas y que su
tratamiento se basa en frenar o reducir los síntomas, se hace necesario tener
en cuenta factores vinculados al trastorno con el fin de poder realizar tareas
de prevención.
Como hemos dicho, la
vida sedentaria supone un factor de riesgo para desarrollar esta enfermedad.
El ejercicio físico se ha mostrado un excelente mecanismo de prevención, dado
que ayuda a fortalecer tanto el cuerpo como la mente, siendo útil en una gran
cantidad de trastornos.
Teniendo en cuenta
que otro de los factores de riesgo incluyen colesterol alto, diabetes e
hipertensión, el control de la alimentación se hace un elemento preventivo de
gran importancia. Es de gran utilidad tener una dieta rica y variada
con pocas grasas saturadas.
Otro aspecto a
tratar es el nivel de actividad mental. Ejercitar el cerebro supone fortalecer
la capacidad de aprendizaje y las conexiones neuronales, con lo que leer o
aprender cosas nuevas (no necesariamente conocimientos teóricos técnicos) puede
ayudar a frenar las sintomatología o a que esta no aparezca.
Por último, uno de
los elementos fundamentales de la prevención es la detección temprana de los
síntomas. Dado que con la edad es común la pérdida de memoria sin necesidad de
la implicación de una demencia, no es raro que los primeros indicios de la
enfermedad de Alzheimer sean ignorados. Si las quejas de memoria son muy
frecuentes y se acompañan de otras alteraciones del comportamiento y/o otras
facultades, sería recomendable acudir a un centro médico donde pudiera
evaluarse el estado del paciente. También hay que prestar atención en los casos
de deterioro cognitivo leve, que en ocasiones puede progresar hasta convertirse
en diferentes demencias (entre ellas la derivada de la enfermedad de
Alzheimer).
¿Cómo se manejan
los síntomas en casa?
Una de las
preguntas que más inquieta a los seres queridos del paciente con demencia es
cómo enfrentarse a las alteraciones de conducta. Es importante la comprensión
del proceso biológico que produce la demencia, la perspectiva personal del
paciente y la búsqueda y modificación de posibles factores desencadenantes.
Para todo ello se necesita la ayuda de un profesional que guíe a la familia.
El primer paso en el manejo es la identificación del trastorno más prominente o desestabilizador. Una vez identificado tiene que interpretarse en el contexto de la historia de vida del paciente, su entorno y la enfermedad. Si, por ejemplo, es la depresión, hay que entenderla desde las experiencias a lo largo de su vida y los cambios que se han producido en la actualidad que puedan afectarle.
La toma de medidas
ambientales es una buena opción en el caso de la alteración de la conducta.
Eliminar elementos que se observen que desencadenan reacciones negativas es muy
útil. Todos los esfuerzos deben ir dirigidos en comprender las necesidades del
enfermo. Eliminar todo aquello que le cause malestar y promover todas aquellas
actividades y costumbres que le tranquilizan.
No hay que olvidar
que el paciente sigue teniendo unas preferencias y gustos que, aunque no sepa
expresar o no lo haga con precisión, hay que intentar conocer y satisfacer en
la medida de lo posible. Muchas veces la aparición de alteraciones psicológicas
y conductuales no es más que la demanda de cuidados que no se han sabido
entender o identificar. Conocer sus hábitos, gustos y aficiones antes de la
enfermedad es una de las mejores maneras de comprenderle y ayudarle.
Referente
http://www.papelesdelpsicologo.es/resumen?pii=833
https://lamenteesmaravillosa.com/la-otra-cara-del-alzheimer-sintomas-psicologicos-conductuales/
https://psicologiaymente.com/clinica/alzheimer

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