Cuidados Durante La Etapa Final Del Alzheimer
La etapa
final de la enfermedad de Alzheimer puede durar de varias semanas a varios
años. A medida que la enfermedad avanza, generalmente hace falta atención
durante todo el día.
A medida
que la enfermedad avanza, las necesidades de la persona que vive con Alzheimer
cambiarán y se profundizarán. Una persona con Alzheimer en etapa final
generalmente:
- Tiene dificultades para comer y tragar
- Necesita asistencia para caminar y, finalmente, pierde la capacidad
de caminar
- Necesita ayuda a tiempo completo con atención personalizada
- Es vulnerable a infecciones, especialmente
neumonía
Durante las
etapas finales, su función como cuidador se centra en preservar la calidad de
vida y la dignidad. Si bien una persona en la etapa final del Alzheimer
generalmente pierde la capacidad de hablar y expresar sus necesidades, las
investigaciones indican que algo de la naturaleza de la persona puede perdurar.
Esto significa que es posible que se pueda seguir conectando durante la etapa
final de la enfermedad.
En este punto de la enfermedad, el mundo se experimenta fundamentalmente a
través de los sentidos. Puede expresar su dedicación a través del tacto, el
sonido, la vista, el gusto y el olfato. Por ejemplo, intente:
- Poner su música favorita
- Leer fragmentos de libros que sean significativos para la persona
- Mirar fotos viejas juntos
- Preparar su comida favorita
- Frotarle la piel con una loción con su esencia favorita
- Cepillarle el cabello
- Sentarse juntos al aire libre en un día bonito
Opciones de cuidado en la etapa final
Recursos locales
Las decisiones sobre el cuidado en la etapa final pueden ser las más
difíciles para las familias. Debe investigar, asesorarse, leer, preguntar y si
es posible conectarse con otros cuidadores que vivan o hallan vivido esta
etapa, para tener de referente otras experiencias y aprender de ellas.
Dado que
las necesidades de atención durante la etapa final son muy demandantes, es
posible que superen sus posibilidades de cuidado en el hogar, incluso con
asistencia adicional. Esto puede significar trasladar a la persona a una
institución para que reciba la atención que necesita y de las personas
calificadas para este tipo de cuidado.
Decidir sobre la atención en la etapa final puede ser una de las decisiones más
difíciles a las que se enfrentan las familias. Existen muchas buenas formas de
brindar atención de calidad. Recuerde, independientemente de dónde se lleven a
cabo los cuidados, la decisión consiste en asegurarse de que la persona reciba
la atención que necesita y su calidad de vida sea estable y buena.
Cuando se llega al final de la vida, otra opción es un Hogar Geriátrico u
hospicio. La filosofía en la que se basa un hospicio se centra en la calidad y la
dignidad, al brindar comodidad y servicios de apoyo para personas con
enfermedades terminales y sus familias.
Lo ideal es que las conversaciones sobre los deseos relacionados con la
atención al final de la vida se tengan mientras la persona con demencia tiene
la capacidad de tomar decisiones y compartir sus opiniones acerca del tratamiento
de soporte vital.
Una de las
tareas diarias más importantes del cuidado durante la etapa final del Alzheimer
es el control de la alimentación. A medida que la persona disminuye la
actividad, necesita menos alimentos. Pero una persona en esta etapa de la
enfermedad puede olvidarse de comer o perder el apetito. Agregar azúcar a la
comida y servirle los alimentos preferidos puede alentarlos a comer; el médico
puede incluso sugerir suplementos entre comidas para agregar calorías si la
pérdida de peso es un problema.
Para ayudar a que la persona con Alzheimer en etapa final esté nutrida, permita
que las comidas duren mucho tiempo y pruebe estos consejos:
- Asegúrese de que la persona esté en una posición erguida y cómoda. Para ayudar a la digestión, mantenga a la persona en posición
erguida durante 30 minutos después de comer.
- Adapte los alimentos, en caso de problemas para tragar. Elija alimentos blandos que se puedan masticar y tragar fácilmente.
Espese los líquidos como el agua, el jugo, la leche o la sopa con almidón
de maíz o gelatina sin sabor. También puede comprar espesantes
alimentarios en una farmacia o tienda de suministros para la atención
médica, intentar agregar pudín o helado, o sustituir la leche por yogur.
- Aliente la alimentación autónoma. A
veces, una persona necesita pistas para empezar. Coloque comida en una
cuchara, ponga suavemente la mano de la persona en la cuchara y guíela
hasta la boca. Sirva comida para comer con las manos si la persona tiene
dificultad para usar los cubiertos.
- Ayude a la persona a alimentarse, si es necesario. Alterne bocados pequeños con líquidos. Tal vez deba
recordarle a la persona que mastique o trague. Asegúrese de que la persona
tragó la comida y el líquido antes de pasar a otro bocado.
- Aliente la ingesta de líquidos. Es
posible que la persona no note que tiene sed o incluso se olvide de beber,
lo que podría provocar deshidratación. Si la persona tiene problemas para
tragar agua, pruebe con jugo de frutas, gelatina, sorbetes o sopa.
Controle siempre la temperatura de los líquidos tibios o calientes antes
de servirlos.
- Controle el peso. Si bien se espera una pérdida de peso en la etapa final, también
puede ser un signo de nutrición inadecuada, otra enfermedad o efectos
secundarios de la medicación. Consulte a un médico para que evalúe la pérdida
de peso.
Función intestinal y de la vejiga
La
dificultad para ir al baño es muy común en esta etapa de la enfermedad. La
persona puede necesitar que la acompañen al baño y la guíen en el proceso. La
incontinencia también es común durante el Alzheimer en etapa final.
Para mantener la función intestinal y de la vejiga:
- Organice un cronograma de visitas al baño. Mantenga un registro escrito de cuándo va al baño la persona
y cuándo y cuánto come o bebe. Esto lo ayudará a hacer un seguimiento de
la rutina natural de la persona, y luego podrá planear un cronograma.
- Limite los líquidos antes de ir a dormir. Limite (pero no elimine) los líquidos al menos dos horas
antes de ir a dormir. Asegúrese de proporcionar suficiente líquido a la
persona durante el día para evitar la deshidratación.
- Use productos absorbentes y de protección. La ropa interior descartable para adultos y los paños para la
cama sirven como refuerzo durante la noche.
- Controle las deposiciones. No es necesario que las deposiciones sean diarias, pero si
pasan tres días sin deposiciones, es posible que la persona esté
estreñida. En tal caso, puede ayudar agregar laxantes a la dieta, como
ciruelas pasas o alimentos con fibras (pan integral o de salvado).
Consulte a un médico si el estreñimiento continúa.
Una persona
con enfermedad de Alzheimer en etapa final puede quedar confinada a la cama o a
una silla. Esta incapacidad de movimiento puede causar lesiones en la piel,
úlceras de presión y rigidez en las articulaciones.
Para mantener la piel y el cuerpo saludables:
- Alivie la presión del cuerpo y mejore la circulación. Cambie la
posición de la persona al menos cada dos horas para aliviar la presión y
mejorar la circulación sanguínea. Asegúrese de que la persona esté cómoda
y debidamente alineada. Use una almohada para sostener los brazos y las
piernas.
- Aprenda a levantar a la persona. Un proveedor de atención, como una
enfermera o terapeuta físico, puede brindar instrucciones sobre cómo
levantar y girar correctamente a una persona sin causar lesiones.
Asegúrese de no levantar a la persona tirándola de los brazos o los
hombros.
- Mantenga la piel limpia y seca. Dado que la piel puede rasgarse o
magullarse con facilidad, emplee movimientos suaves y evite las fricciones
al limpiar. Lave con jabón suave y seque con golpecitos suaves. Compruebe
si hay erupciones, úlceras o cortes.
- Proteja las áreas con hueso. Use almohadas o almohadillas para
proteger los codos, los talones, las caderas u otras áreas con huesos. Si
usa humectante para la piel en esas áreas, aplíquelo suavemente y sin
masajes.
- Evite la rigidez de las articulaciones. La
rigidez de las articulaciones (contracturas de los miembros) puede ocurrir
cuando una persona está confinada a una silla o cama. A veces resulta útil
hacer ejercicios de amplitud de movimiento, como mover cuidadosamente los
brazos y las piernas dos o tres veces al día mientras la piel y los
músculos están tibios, como después del baño. Consulte al médico antes de
empezar a hacer estos ejercicios.
Nota: Las IU o infecciones urinarias, pueden causar cambios que nunca se
imaginaría en una persona con enfermedad de Alzheimer.
La imposibilidad de moverse durante la enfermedad de Alzheimer en etapa
final puede volver a una persona más vulnerable a las infecciones.
Para ayudar a evitar infecciones:
- Mantenga limpios los dientes y la boca. Una buena higiene bucal
ayuda a reducir el riesgo de tener bacterias en la boca que ocasionen
neumonía. Cepille los dientes de la persona después de cada comida. Si la persona
usa dentadura postiza, quite la dentadura y límpiela todas las noches.
Además, use un cepillo de dientes suave o una gasa húmeda para limpiar las
encías, la lengua y otros tejidos blandos de la boca.
- Trate los cortes y los rasguños inmediatamente. Limpie los cortes
con agua jabonosa tibia y aplique una pomada con antibiótico. Si el corte
es profundo, busque ayuda de un profesional.
- Brinde protección contra la gripe y la
neumonía. La gripe (influenza) puede provocar neumonía (infección en los
pulmones) Es vital para la persona con Alzheimer y para su cuidador
vacunarse contra la gripe todos los años para ayudar a reducir riesgos.
Una persona también puede recibir una vacuna cada cinco años contra la
neumonía (una infección pulmonar grave causada por bacterias).
Comunicar
el dolor es una tarea difícil en las etapas finales. Si sospecha que hay dolor
o enfermedad, consulte a un médico tan pronto como sea posible para encontrar
la causa. En algunos casos, se pueden recetar analgésicos.
Para reconocer dolor o enfermedad:
- Busque signos físicos. Los signos de
dolor y enfermedad incluyen piel pálida, piel enrojecida, encías secas y
pálidas, úlceras bucales, vómitos, piel afiebrada e inflamación de
cualquier parte del cuerpo.
- Preste atención a los signos no verbales. Los gestos, los sonidos y las expresiones faciales (muecas de
dolor, por ejemplo) pueden ser una señal de dolor o incomodidad.
- Preste atención a los cambios en el comportamiento. La ansiedad, agitación, temblor, gritos y problemas para dormir pueden ser signos de dolor.

Comentarios
Publicar un comentario