La Ansiedad Y El Alzheimer
Una persona
con Alzheimer puede sentirse ansiosa o agitada. Él o ella pueden ponerse
inquietos, lo que provoca la necesidad de moverse o caminar, o enojarse en
ciertos lugares o cuando se concentra en detalles específicos.
La ansiedad y la agitación pueden ser causadas por diferentes afecciones
médicas, interacciones con medicamentos o cualquier circunstancia que empeore
la capacidad de pensar de la persona. En última instancia, la persona con
demencia está experimentando biológicamente una pérdida profunda de su
capacidad para negociar nueva información y estímulo. Es un resultado
directo de la enfermedad.
Las
situaciones que pueden provocar agitación incluyen:
- Mudarse a una nueva residencia u hogar geriátrico.
- Cambios en el entorno, como los viajes, la hospitalización o la
presencia de huéspedes.
- Cambios en los arreglos del cuidador.
- Amenazas mal percibidas.
- Miedo y fatiga resultantes de intentar darle
sentido a un mundo confuso.
- Cambios frecuentes en las personas que le
brindan el cuidado.
Consejos
para ayudar a prevenir la agitación.
Para prevenir o reducir la agitación:
- Crea un ambiente tranquilo. Eliminar
estresores. Esto puede implicar trasladar a la persona a un lugar más
seguro o tranquilo, u ofrecer un objeto de seguridad, descanso o
privacidad. Pruebe rituales relajantes y limite el consumo de
cafeína.
- Evita los desencadenantes ambientales. El ruido, el deslumbramiento y la distracción de fondo (como
tener el televisor encendido) pueden actuar como desencadenantes.
- Monitoree la comodidad personal. Compruebe si hay dolor, hambre, sed, estreñimiento, vejiga
llena, fatiga, infecciones e irritación de la piel. Asegúrese de que
la habitación esté a una temperatura cómoda. Sea sensible a los
miedos, las amenazas mal percibidas y la frustración al expresar lo que se
quiere.
- Simplifica tareas y rutinas.
- Brinde una oportunidad para hacer
ejercicio. Ir a caminar al jardín. Poner
música agradable para la persona y baile.
Hacer: Retroceder y pedir permiso; use
declaraciones tranquilas y positivas; tranquilizar; Ve más
despacio; agregar luz; ofrecer opciones guiadas entre dos
opciones; centrarse en eventos agradables; Ofrezca opciones de
ejercicio simples, trate de limitar la estimulación.
Di: ¿Puedo ayudarte? ¿Tienes tiempo para ayudarme? Estás a
salvo aquí. Todo está bajo control. Me disculpo. Lamento que
estés molesto. Sé que es duro. Me quedaré contigo hasta que te
sientas mejor.
- Escucha la frustración. Descubra
qué puede estar causando la agitación e intente comprender.
- Proporcionar tranquilidad. Use
frases calmantes como: "Estás a salvo aquí"; "Lamento
que estés molesto;" y "Me quedaré hasta que te sientas
mejor". Hazle saber a la persona que estás allí.
- Involucre a la persona en actividades. Intente usar arte, música u otras actividades para ayudar a
involucrar a la persona y desviar la atención de la ansiedad.
- Modificar el entorno. Disminuya
el ruido y las distracciones, o reubíquese.
- Encuentra salidas para la energía de la persona. La persona puede estar buscando algo que hacer. Salga a
caminar o vaya en auto.
- Compruébalo tú mismo. No
levante la voz, muestre alarma u ofensa, ni arrincone, aglomere,
restrinja, critique, ignore o discuta con la persona. Tenga cuidado
de no hacer movimientos bruscos fuera de la vista de la persona.
- Ver al médico. Consulte a la persona con el médico de atención primaria de demencia para descartar cualquier causa física o efectos secundarios relacionados con la medicación.

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